Las baldosas, adoquines o tarimas indican cómo se termina el suelo; no dicen por sí solos si existe una base capaz de sujetar una pérgola. La primera decisión es conocer las capas inferiores.
Qué conviene comprobar
Revisa documentación de la obra o solicita una inspección puntual. Señala juntas, piezas huecas, fisuras y la posición de posibles instalaciones bajo el pavimento.
Cómo plantear la solución
Compara la huella del modelo con una solución de anclaje diseñada para la estructura real, evitando que una base quede sobre un borde débil. Planifica cómo reponer el acabado alrededor de la fijación.
Cuándo pedir una revisión específica
Perforar solo la baldosa no convierte el soporte en seguro. En terrazas impermeabilizadas o forjados, consulta además cargas y sellado con un técnico.
Si ya conoces las medidas del espacio, compara las pérgolas del catálogo Gardenium y revisa el manual del modelo exacto antes de decidir.
