Una malla sombreadora puede bajar la luz directa con poco peso aparente, pero no convierte una estructura abierta en refugio de lluvia. También actúa como superficie frente al viento.
Qué conviene comprobar
Mira el porcentaje de sombreo declarado por el tejido y compáralo a la altura de los asientos. Comprueba cómo se sujeta cada borde y dónde se recogerá cuando no convenga dejarla extendida.
Cómo plantear la solución
Antes de comprar, confirma con el fabricante de la pérgola que los puntos de fijación previstos son compatibles. Elige una forma de retirada sencilla para no dejar la malla tensada durante temporales.
Cuándo pedir una revisión específica
No supongas que “permeable” significa ausencia de carga de viento. Si la estructura no está preparada para una cubierta añadida, consulta un profesional.
Si ya conoces las medidas del espacio, compara las pérgolas del catálogo Gardenium y revisa el manual del modelo exacto antes de decidir.
